Hola, soy nueva en esto de la tristeza y no sé muy bien cómo ni por qué he llegado aquí. El desencadenante ha sido un desamor. No es fácil asumir según que cosas.
Muchas veces pienso, que soy i****** por estar así, que hay miles de personas en el mundo que se reirían de mis motivos para esta infelicidad. Lo sé. Soy consciente. Y aún me agobio más.
Todo mi alrededor, se empeña en que olvide. Dadme la pastillita del olvido, yo me encargo de olvidar estos 5 últimos años. No creo que olvidar sea la solución.
Después de devorar libros y libros de autoayuda, he encontrado miles de “argumentos psicológicos que explican mi situación actual”, soy consciente de cada uno de ellos y aun así estoy en el pozo.
He llegado a esta página, porque quiero compartir de forma anónima, mi historia.
Hace 5 años, empecé lo que yo creía que era una historia bonita de amor, a distancia, con un chico encantador, buena persona, generoso, simpático.
Los tres primeros años, fueron una delicia, quitando los problemas típicos de las relaciones, que creo que en nuestro caso, eran más bien pocos. Era todo perfecto, teníamos las mismas inquietudes, el mismo humor, los mismos proyectos de futuro, la misma idea de relación… Cada día, me levantaba con una sonrisa, me sentía segura, porque sabía, que estaba ahí. Era feliz.
El cuarto año… el cuarto año lo puedo calificar como “confuso”. Siempre he tenido un sexto sentido para olerme las cosas negativas, el caso, que empecé a notar que en cualquier momento, me dejaría. Así que mi solución, fue calcular cada palabra-gesto-paso, para que esto así no ocurriera. Sin embargo, no obtenía respuesta por su parte. Se iba de fiesta miércoles, viernes, sábados y domingos y no sabía absolutamente nada de él. Y en cada una de esas fiestas, estaba la Señorita X.
La Señorita X era una chica del pueblo, que apenas salía. Coincidieron en el trabajo y a partir de ahí, la chica empezó a salir. Al principio, salía con nosotros si yo estaba, empezó acercarse a mí. Ilusa. No era a mí. Poco a poco, empezaron a salir ellos de fiesta. Pasaban muchos miércoles juntos en su casa, “pero tranquila, estamos con más gente”.
Pocas semanas después, desbordada por la situación, cansada… le pregunté: ¿es que no quieres seguir? Sonó la peor respuesta que te pueden dar “No lo sé”. ¿Cómo que no lo sabes? ¿qué pasa?. Creo que cada ruptura, necesita una explicación. En principio no la obtuve, sigo sin tenerla: es que eres perfecta, es que no sé por qué te he dejado, y un largo etcétera de excusas salían. Ninguna cierta.
A lo largo de casi un año, he estado intentando ayudarle, puesto pensaba que en nuestra ruptura, había influido toda la mier** que le rodea (falta de trabajo, metas inalcanzadas, refugio en el bar…). Preguntaba los motivos sin respuesta. Pero, cada vez que intentaba dejar la historia, venía diciéndome que me quería, que me echaba de menos, que no era feliz sin mí, etc.
Como podéis observar (vosotros que estáis fuera), es evidente el motivo: la Señorita X. Yo lo supe desde un primer momento. Pero claro, si la persona a la que amas te asegura que “NO”, pues “amén”, es no. Aunque sea muy evidente. Para ti, es “no”.
Sin embargo, este verano cuando llegué al pueblo, vi una serie de gestos entre ellos. “¿Señor Y, estás con la Señorita X?” - “No, tranquila”. Poco después, me confirmó que sí se había estado acostando con ella, aunque juró y perjuró, que nunca cuando estaba conmigo. (Podréis pensar de nuevo, que me la coló también antes) y que jamás en la vida, estaría con ella, porque había muchas cosas que no le gustaban de ella y que yo era muchísimo mejor.
Hace un mes, decidimos acercarnos, para ir volviendo poco a poco, por todas las razones que os he contado. Pero una vez más, en mi mente sonó la alarma. Algo raro estaba pasando. No lo notaba en las conversaciones. Lo notaba dentro de mí. Había algo que no funcionaba. Gracias a que le pregunté, porque la realidad, es que estaba saliendo con la Señorita X. En ese momento, no me acuerdo ni lo que ocurrió, empecé a temblar. Me había vuelto a engañar. Me había dicho un mes antes que quería volver conmigo y ya estaba con la otra. ¿Su explicación? “He estado dudando de volver contigo hasta este mismo momento. Me puse de límite esta semana, como sigo sin tener claro si quiero o no quiero estar contigo, he decidido que no y ahora estoy con ella. Pensaba decírtelo en Navidad”.
Os podréis imaginar el papelón que me podía haber encontrado, si hubiera llegado al pueblo ilusionada con volver y que no es sólo que no quisiera estar conmigo, sino que ya estaba con la otra.
Dos semanas después, estoy sola en mi casa. Pasando la Nochevieja, la noche que más me gusta del año en mi ciudad y no en mi pueblo. Es mi primera Nochevieja aquí, porque no puedo verlo. Porque no sé cómo puedo reaccionar. Me ha quitado lo que más me gusta en el mundo (mi pueblo) y él está allí, con la otra, como si nada hubiera pasado (aunque sus amigos se empeñen en decirme que no). Y yo aquí. Delante del ordenador, llorando amargamente y deseando cerrar los ojos y no despertar hasta que todo haya acabado.
Ahora mismo, ya no le quiero. Jamás podría volver con una persona a la que, sabiendo el daño que le hacía la Señorita X, nunca le importó. Pero me duele. Me duele muchísimo el engaño, que se hayan reído de mí, que sea la t****. Me da vergüenza que mientras todo el mundo veía que no me quería, como él me decía una y otra vez que sí, yo caía de nuevo rendida a sus pies. Me mata, no estar en mi pueblo con mi gente, por su culpa.
Sé que esto estoy haciéndolo por mi bien. Que al fin y al cabo, esto es una racha que más tarde o temprano superaré. De momento he pedido ayuda. Porque como es visible en estas líneas, la necesito.
Todo esto me ocurre, por ser ilusa. Por confiar en la gente ciegamente, en que pueden cambiar y en creer 100% las palabras de las personas. No es la primera vez que doy todo por alguien y me como el muro. Pero esto es más doloroso, han hurgado en la yaga.
Me siento t****, por haber permitido que esto fuera así. Porque todo el mundo lo veía y yo no quise verlo. No quise verlo. Me inventé una realidad paralela donde nada de eso estaba ocurriendo para evitar el daño. Y miradme…
Poco antes de “La Noticia” (pero ya con la alarma-instinto sonando) le decía que no tenía motivos en mi vida para ser realmente feliz. Soy una chica joven, con carrera y sin trabajo. Con 26 años debería tener mi vida, mi casa… y sigo en casa de mis padres sin posibilidad de cambio en un futuro próximo. Sí tengo algunos hobbies, pero no son un motor de vida suficiente. Hay algo roto en mí. Se me nota.
Toda la vida me han calificado como una chica alegre. Siempre han resaltado de mí, que nunca pierdo la sonrisa, una tía muy especial me decía “Jamás cambies, eres el cascabel de la familia”. Últimamente allá por donde voy, aunque intente sacar mi sonrisa a relucir, me preguntan que qué me pasa. Por mucho que intente ocultarlo, hay algo roto en mí.
Es obvio que no me gusta estar así. Me da vergüenza. Quiero escapar. Pero no sé. Cada paso que doy me resbalo y caigo. No puedo más. Estoy agotada. Llevo dos años luchando por nada. Me canso.
Además, la gente aunque sé que tienen buena fe, no me ayudan. Sé que sufren por mí y que quieren que salga cuanto antes de este pozo. Pero necesito un tiempo. MI tiempo. La gente me agobia “no sé por qué estás así, si esto ya se venía venir”, “eres t****, te lo mereces por darle otra oportunidad”, “Tú lo que tienes que hacer es olvidarle, no te merece la pena estar así”. ¡¡Ya lo sé!! Ya sé todo eso y aun así, ¡NO SÉ SALIR!. Si quieres ayudarme, quédate a mi lado, hazme reír y abrázame cuando lo necesite. No me metas prisa ni me digas lo t**** que soy o que tengo que olvidar. LO SÉ!!! Pero no puedo!
Como fin del tocho escrito, deciros que no caigáis en las trampas que caí yo. Cuando una persona duda si quiere estar a tu lado o cuando una persona no te quiera como tú necesites. Porque en el amor no hay dudas y porque si no te quiere como tú necesitas ¿para qué lo quieres a tu lado? Sí, sé que es fácil decirlo. Yo jamás habría seguido este consejo. Pero si algo puedo decir ahora y aunque no tenga ganas ni de salir de la cama. Es que la Navidad (aunque sean las más tristes que he tenido), me ha regalado algo importante: me ha alejado de una persona que no me merece y de esta situación he aprendido cosas muy valiosas, entre ellas, que tengo un gran colchón a mi alrededor, que ha hecho un poco más mullida mi caída.
He leido tu historia y me siento bastante identificado con muchas cosas de las que cuentas,para los que están a nuestro alrededor creen que con unas simples palabras nos van a quitar la pena,la desilusión y no se dan cuenta que en ocasiones nos hace más daño escuchar ciertas cosas como"que no te merece" "que eres tonto por estar así" "que si le pasa a miles de parejas" y cosas por el estilo,no entienden que tenemos el alma rota y que a pesar de todo necesitamos tanto a esa persona,hasta me pregunto si verdaderamente ellos han amado de verdad.
Yo estoy en tratamiento desde hace 2 semanas y sigo encontrándome hundido pero sé que con un poco hoy de lucha un algo más mañana,saldré de esta pesadilla abriré los ojos,volveré a sonreir y volveré a encontrarme activo y con ganas de vivir,cosa que ahora no tengo sólo me invaden pensamientos negativos y cualquier cosa cualquier contratiempo es un muro inexpugnable,pero hay que luchar, eso es lo que te quiero decir que hay que luchar,no rendirse,seguir adelante como sea.
Yo ahora estoy muy solo no tengo a nadie ni con quien tomar un café y claro todo se hace más difícil desde la soledad,pero tengamos esperanzas de que nos pondremos bien que el tiempo nos aclarará muchas cosas que ahora no vemos y que cuando nuestra lucha tenga su resultado volveremos a sentirnos libres y orgullosos de lo que somos.Mucho ánimo y a vencer ese dolor.