Enviado por: Giovanni (IP registrada)
Fecha: 12 diciembre 2008 07:07
Hola a todos!
Hoy sin querer llegué a este blog. Leí sus pequeños relatos y de inmediato identifiqué el sentimiento que les embarga. Me gustaría contarles mi historia; pues hoy por hoy después de padecer esta enfermedad, después de recibir el peor diagnóstico posible, después de implorar a dios para que me quitara la vida. Hoy gozo de una vida plena!
Antes que cualquier cosa, puede que en mi relato de lo sucedido, existan ciertas lagunas, lo anterior se debe a que durante mi enfermedad, estaba áltamente medicado.
LA BASE
Me gustaría comenzar con lo obvio, soy un hombre que padeció dismorfofobia. El centro de dicho trastorno obsesivo compulsivo eran mis mejillas (o como más odiaba mencionarlos, “cachetes”); esta atención hacia esa parte de mi rostro quedó fírmemente fijada en mí desde que tengo uso de razón, misma que se agravaba aún cuando recibía el clásico pellizco amoroso de una tía, peor aún si lo recibía de una persona que físicamente me agradaba, ni hablar de las bromas, éstas me dañaban aún más, labrando en ROCA SÓLIDA la frase “PINCHES CACHETOTES HORRIBLES”.
Pues bien, aproximadamente a mis 19 años, todo marchaba con regularidad, sabía que era atractivo, y por otro lado sabía que existían los cachetes, por lo que prestaba atención al hecho de gustarle a los demás tanto como al hecho de saberme feo por cachetón, ambas cosas equilibraban mi mundo.
CONSTITUYENDO LA ENFERMEDAD
El primer agraviante pasó cuando después de una noche de borrachera me percaté que amanecí con un rostro que no sólo me satisfacía, todo lo contrario, me gustaba la imagen que se reflejaba en el espejo, era afilado, me resultaba atractivo y para ser sincero, bastante hermoso. (TODO DEBIDO AL HECHO COMPROBADO DE QUE AL ESTAR DESHIDRATADO, SE PIERDE VOLUMEN)
Inmediatamente sentí un alivio, como una respuesta a lo que me molestaba. Comencé a tomar una noche antes de cualquier compromiso al cual tuviera que acudir. Tales como fiestas, bodas, citas con alguna mujer etc. Hasta llegar al grado de no salir de casa sin antes estar lo bastantemente deshidratado! (PREVIA BORRACHERA)
Hablo de niveles de deshidratación extremos, no podía hablar con claridad pues mi boca estaba tan seca que no se formulaba palabra clara o sonido distinguible alguno, aún así, salía a mis compromisos, pues prefería no hablar, pero exhibirme al mundo de la manera en la que físicamente me resultaba atractivo.
Evidentemente la situación se volvió insostenible pues después de deshidratarme y cumplir con el compromiso de exponerme a los demás, se presentaba la rehidratación, la cual presentaba efectos diametralmente opuestos, no sólo regresaba al estado normal de mis cachetes, nooooooo, todo lo opuesto, se hinchaban más allá de su tamaño original.
Podrán pensar, “¡Que cómodo para este borracho! ¡Encontró su respuesta en un vicio!”, pues no, si bien disfrutaba del alcohol en ciertas ocasiones, la mayoría del tiempo lo tomaba forzado, ingiriéndolo bajo un estricto conteo basado en la cantidad de veces que orinaba. Innumerables ocasiones odié al alcohol, pero había que beberlo hasta que por lo menos generara 4 litros de orina, y la cifra crecía dependiendo del compromiso.
EL PROCESO
Mi primera visita al psicólogo fue devastadora, me recibió con aquello que llamo “La justificación para la incompetitividad”, es decir, me dijo que encontraríamos la forma de lidiar con mi problema, jurando que éste jamás dejaría de estar presente. Para mayor ilustración es necesario subrayar que en aquel entonces yo me negaba a recibir ayuda y con lo primero que me encuentro es con que no podré ser jamás feliz, que a lo más que aspiraba era a conformarme con no sentirme mal.
Salí desahuciado, con ganas de morir, y lo intenté, me corté las venas.
Mi madre salió en busca del retirado psiquiatra familiar, logró una consulta; su receta resultó en el intento de aplicarme “Terapias Electroconvulsivas”. (Shocks eléctricos en la cabeza)
Eso fue rechazado y terminé consultando a un psiquiatra, bastante bueno, el mejor si me lo preguntan. Si bien el no me dio la cura, me encaminó, no sin antes pasar por la más amplia variedad de antipsicóticos, anticonvulcionantes , antidelirantes y antipulgas! Jajaja, me tomé todos los fármacos en existencia.
CURA TOTAL
Nunca me habría imaginado escribir al respecto, simplemente por el hecho de que no esperaba llegar con vida a esta edad, y si llegaba; jamás hubiera esperado aproximarme a la normalidad de una vida promedio. Lejos de eso, me paro en la ventana de la oficina de mi comercializadora viendo al horizonte y tan sólo sonrío, pues estoy consciente que eso lo viví, pero de nuevo una sonrisa, pues no me cabe en la cabeza ese pasado. No existen ni remotos temores de que aquello regrese.
LA RESPUESTA
Recuerdo que le gritaba a Dios casi a mentadas de madre que se manifestara en mí, pues si alguien necesitaba de su ayuda era yo! Tiempo después y por medio de la metafísica caí en cuenta que en vano trataba de buscar a Dios arriba, abajo en esto y en aquello, el ya vivía en mí! No había que mirar hacia ningún otro lado, tan sólo había que mirar hacia el interior! Y todas las respuestas brotaron abundantes.
Todo lo que somos en este instante es resultado de nuestro pensamiento. Si piensas “Soy una fea persona”, se produce un sentimiento, y tú lo aceptas, no podrás distinguir cuando aceptaste ese pensamiento, pero que no quepa la menor duda, en algún momento lo aceptaste!
CAMBIA EL PENSAMIENTO Y CAMBIARÁ EL SENTIMIENTO