Son miles los detalles que me han conducido a esta situación. Granito a granito se fue construyendo una montaña que, al final, pudo conmigo. A esa montaña le puso nombre y apellidos un especialista médico: depresión.
Incontables han sido las veces que he dicho: “Prefería cualquier otra enfermedad antes que ésta”.
Muchos son los especialistas médicos que señalan que esa frase permite valorar la magnitud del tormento de la persona deprimida.
La depresión afecta a personas de todos los colores, razas, posición económica y edad. No hay duda alguna, soy parte de esas personas, aunque parezca vivir en circunstancias relativamente ideales.
Esta es mi historia y quizás existan muchas iguales, pero sólo los que la vivimos, sabemos cómo se escribe, por mucho que consultes libros o páginas web.
La mía aquí te la escribiré:
Una enfermedad en primera persona: Mi depresión
Tomé la decisión de mostrarle al resto del mundo lo que pasaba una persona afectada por esta enfermedad con el fin de que muchos comprendieran que cualquiera puede llegar a sufrirla sin ningún tipo de distinción por condición, origen, sexo o posición económica. De alguna manera, ello me sirve como válvula de escape a esos dolores mentales que padezco.
Espero que a alguien le sirva.