Esto es algo que podría ayudarlos a mi me ayudo mucho.
El anillo
Un joven llego a donde su maestro con un dilema:
-estoy aquí, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo ánimo para hacer nada.
Dicen que no sirvo para nada, que no hago nada bien, que soy un tonto y un torpe. ¿Realmente soy así? ¿Cómo puedo mejorar?
El profesor, sin mirarlo, le dijo:
-lo siento mucho, joven, pero ahora no puedo ayudarte.
Primero debo resolver mi propio problema, tal vea depues.
Y haciendo una pausa dijo:
-si tú me ayudas y puedo resolver mi problema rápidamente, quizá pueda ayudarte a resolver el tuyo.
-claro, profesor, murmuro el joven. Pero se sintió otra vez desvalorizado.
El profesor se quito el anillo que llevaba en el dedo pequeño, y le dijo:
-coge tu bicicleta y vete al mercado. Debes vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Me es necesario que consigas por este lo máximo posible, pero no aceptes menos de cien mil pesos.
El joven cogió el anillo y partió. Cuando llego al mercado comenzó a ofrecer el anillo a mercaderes y personas que pasaban. Ellos miraban con algún interés, atendiendo al joven cuando pedía por el anillo.
Cuando decía que valía mínimo cien mil pesos, algunos reían, otros se apartaban sin mirarlo solamente un viejecito fue amable en explicarle que ese valor era demasiado por ese tipo de anillo. Intentando ayudar al joven, llego a ofrecerle hasta cincuenta mil pesos y una medalla de cobre pero el joven seguía las instrucciones de no aceptar menos de la cantidad que le dijo el maestro y rechazada las ofertas.
Después de ofrecer la joya a todos los que pudo en el mercado, abatico y triste por el fracaso, monto en la bicicleta y regreso.
El joven deseaba tener los cien mil para comprar el mismo el anillo, librando de la preocupación a su maestro pudiendo así recibir su ayuda y consejos.
Entro en la casa y dijo:
-maestro, lo siento mucho, pero es imposible conseguir lo que me pidió.
-tal vez pudiese conseguir la mitad, pero no creo que se pueda engañar a nadie sobre el valor del anillo.
-importante lo que me dices, joven, le contesto sonriente.
Primero debemos saber el valor del anillo. Vuelve a coger la bicicleta y ve al mercado y pregunta por el joyero de la “casa de joyas finas”, quien lo hizo y sabe su valor exacto. No importa cuánto te ofrezca, no lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.
El joven fue a ver al joyero y le dio el anillo para que lo examinaran.
El joyero lo examino con una lupa, lo peso y le dijo:
-dile a tu maestro que si lo quiere vender ahora no puedo darle más de $5.500.000.
-¡¿cinco millones y medio?! Exclamo el joven.
-si, contesto el joyero, ahora no te podría dar más porque no lo tengo, con más tiempo podía obtener hasta unos 7.000.000 pero si la venta es urgente…
El joven corrió emocionado a casa del maestro para contarle lo corrió.
-siéntate, le dijo él, después de escuchar todo lo que el joven le conto.
-tú eres como es anillo, una joya valiosa y única.
Solamente puedes ser valorada por un especialista.
-¿pensabas que cualquiera podía descubrir su verdadero valor?
Y diciendo esto volvió a colocarse su anillo en el dedo.
-todos somos esta joya. Valiosos y únicos y andamos por todos los mercados de la vida pretendiendo que personas inexpertas nos valoren y acepten.